Quién?

La vida empieza cada día. Empieza en cada latido, pero no termina, nunca.
El latido de tus padres al momento de concebirte contrae vida
 tu propio latido al estar gestandote

 Y tu vida, para los demás, en el momento en que te escuchan latir.

 Vivir no es respirar, es latir.

La vida late en congruencia con las situaciones, la vida soy yo. Tengo 25 años, tengo padres, siempre tuve donde vivir pese a las dificultades. Hoy vivo sola, tengo amigos, estoy al borde de terminar mi carrera profesional, tengo un trabajo estable. Me tomo el atrevimiento de esta primera aclaración para que entiendan que los pensamientos y sentimientos de angustia no son voluntarios ni una mera cosa de la adolescencia. No veo los factores que pueden generar la incongruencia de los latidos de mi vida con los latidos del contexto. Esto me lleva a concluir que el problema no siempre son los latidos situacionales que se modifican alterando mi equilibrio de felicidad, sino mis propios latidos, mi vida.

Solo dos seres tienen control sobre mis latidos, solo dos están encargados de cuidar de mi vida: Dios y yo. Solo uno tiene derecho de poner fin a esos latidos, y esa no soy yo, ni quiero serlo.

Cada entrada en este blog va a estar dedicada a mi misma, a regular mis latidos, y a quien deseé compartir sus latidos, bienvenido sea.

Con alma,
Con amor,

Filha.


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